23 febrero 2015

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¿Qué es el análisis del comportamiento?

Recuperamos este texto publicado originalmente por Jesús Gómez Bujedo en Psicoteca, sirviendo como punto de partida para nuestra serie de posts sobre análisis de la conducta.








El Análisis del Comportamiento se define como una ciencia natural del comportamiento formada por tres subdisciplinas:
a) El Análisis Conceptual del Comportamiento, para investigaciones históricas, filosóficas, teóricas y metodológicas.

b) El Análisis Experimental del Comportamiento, para la investigación básica encargada de descubrir los procesos básicos del comportamiento.

c) El Análisis Conductual Aplicado, para la implementación de estos procesos, tecnologías derivadas y métodos de investigación a los problemas clínicos y de la comunidad (Morris, 1998, p. 21).

El Análisis del Comportamiento propone el estudio del comportamiento de los organismos individuales completos en interacción con su entorno, ya sea este comportamiento público o privado, simple o complejo, innato o aprendido.
"En resumen, la conducta humana es el producto conjunto de (i) las contingencias de supervivencia responsables de la selección natural de nuestra especie y (ii) las contingencias de reforzamiento responsables de los repertorios adquiridos por sus miembros, incluyendo (iii) las contingencias especiales mantenidas y evolucionadas en un ambiente social. (Finalmente, por supuesto, todo es cuestión de selección natural, ya que el condicionamiento operante es un proceso evolucionado, del que las prácticas culturales son aplicaciones específicas)" (Skinner, 1981, p. 502). 

En otras palabras, los seres vivos somos el producto de millones de años de evolución por selección natural, y la conducta ha sido una de entre las múltiples estrategias de adaptación que se han seleccionado. Pero no sólo se han seleccionado ciertas conductas sino también la capacidad de modificarlas (es decir, de seleccionarlas) en función de las consecuencias que producen durante la vida del individuo. 

De esta forma, el estudio que corresponde al nivel de análisis psicológico sería el establecimiento de relaciones funcionales entre clases de eventos ambientales y clases de respuestas del sujeto. Es decir, el estudio del comportamiento de los individuos en interacción con su entorno, formando una unidad funcional. 

Estos presupuestos de partida se concretan en una serie de propuestas teóricas y metodológicas para el estudio del comportamiento, en el nivel de análisis psicológico, que detallaremos a continuación. 

Presupuestos filosóficos del Análisis del Comportamiento


Todas las ciencias se basan en presupuestos no científicos (por ejemplo, que existen leyes en el universo, que el universo es cognoscible...) La filosofía de la ciencia subyacente al Análisis del Comportamiento se denomina Conductismo Radical. Las premisas básicas del conductismo radical son las mismas que las del resto de las ciencias naturales es decir, monismo, materialismo y determinismo. Esto significa que no acepta la existencia de nada diferente del mundo físico y material. El apellido de “radical” (de raíz) proviene de llevar estos presupuestos hasta sus últimas consecuencias y rechazar el dualismo: se entiende que no existe nada distinto de lo material, luego el comportamiento debe poder explicarse sin postular la existencia de entidades que actúan en otro nivel (como alma, mente, voluntad, etc.). La filosofía conductista radical entiende que todo lo que hace un sujeto es conducta . Esto incluye tanto las conductas obvias como jugar al fútbol, bailar, discutir, etc., como otras que quizás no lo son tanto, como Aprender, Motivarse, Emocionarse, Atender, Percibir, Hablar y Pensar o Recordar. 

Que el conductismo radical niegue la existencia de la "mente" o las "cogniciones" como entidades de naturaleza distinta a la física o material no significa que niegue su existencia como procesos naturales, ni su importancia en un estudio científico del comportamiento; el conductismo radical asume que los eventos psicológicos que ocurren en el interior del organismo son hechos perfectamente naturales, conductas privadas que están sujetas a las mismas leyes que la conducta públicamente observable. Como afirma Skinner en Ciencia y Conducta Humana: 
"... una pequeña parte del universo es privada respecto a cada individuo. No necesitamos suponer que los hechos que acontecen dentro de un organismo poseen, por esta razón, propiedades especiales; un hecho interno se distingue porque su accesibilidad es limitada, pero no, que nosotros sepamos, por una estructura o naturaleza especiales." Skinner (1953, p. 248). 

Algunas características del Análisis del Comportamiento


a) Objeto de estudio. 


El conductismo radical asume que la conducta, y sólo la conducta, es el objeto de estudio de la psicología. La definición de conducta sería la más amplia posible: “Conducta es cualquier cosa que haga un organismo”. El Conductismo Radical toma la conducta no sólo como el dato observable del que partir, sino como el único objeto de estudio legítimo, dados sus presupuestos. 

El objetivo del AEC es poner en relación ciertas clases de conducta con ciertas clases de eventos ambientales. La conducta queda así definida como la interacción entre un sujeto con historia (biológica, psicológica y cultural) y el medio ambiente en el que vive. 

Como se ha señalado antes, las conductas privadas (a las que sólo puede acceder el sujeto que las emite) también entran en consideración dentro de una ciencia natural. Los eventos privados pueden llegar a formar parte de las interacciones entre el sujeto y el ambiente, como cuando nos emocionamos o imaginamos el rostro de alguien conocido, por poner algunos ejemplos. En este sentido, "un evento privado es un acto completo (que incluye segmentos observables e inobservables) producto de una historia relacional, y que se actualiza en un contexto específico y una circunstancia concreta." (Carrascoso, 2003, p. 167). Podemos distinguir cuatro casos concretos de estimulación privada (Skinner, 1953): 

  • Estimulación interoceptiva y propioceptiva: son eventos biológicos, derivados directamente de los sistemas sensoriales seleccionados por proporcionar estimulación acerca del cuerpo del observador, como la posición relativa de las extremidades o su temperatura, la existencia de daños en los tejidos, etc. 
  • Percepción condicionada: siguiendo el esquema del reflejo condicionado pavloviano, del mismo modo que se producen respuestas condicionadas públicas, como la salivación o el parpadeo, ciertos estímulos pueden producir respuestas condicionadas privadas. Por ejemplo, cuando olemos un determinado perfume y esto nos evoca la imagen de alguna persona conocida que suele usarlo; o como cuando después de escuchar muchas veces seguidas un CD de música el final de una canción nos evoca el principio de la siguiente. 
  • Percepción operante: la respuesta de visión privada también puede estar bajo el control del Condicionamiento Operante. Por ejemplo, en un examen podemos imaginar objetos en movimiento para facilitar la resolución de un problema de física. Esto también ocurre en los sesgos perceptivos: cuando esperamos impacientemente que llegue un familiar de un largo viaje en coche, los sonidos de los coches extraños nos parecen el que estamos esperando. 
  • Respuestas verbales privadas: una vez que aprendemos a comunicarnos con otras personas, en ocasiones podemos hablar con nosotros mismos. Esta conducta verbal puede realizarse de forma descubierta (pública) pero también de forma encubierta (privada). Cuando el hablante es su propio oyente su respuesta verbal, privada o no, puede funcionar como estímulo para otras conductas. 

b) Nivel de análisis de la Psicología


El AEC entiende que los seres vivos están hechos exclusivamente de materia. Cada ciencia se encarga de estudiar ciertas propiedades o interacciones de esta materia. El nivel de análisis psicológico es el que corresponde a la interacción de los sujetos con el medio (conducta). A un nivel de análisis más molar que la Psicología se encuentran las ciencias sociales (economía, política, sociología, etc.) que son también referencia obligada para comprender muchos fenómenos psicológicos. A un nivel más molecular se encuentra la biología, que proporciona la base material del individuo que se comporta. Para un análisis más extenso, me remito a un post anterior en este mismo blog: la relación Psicología - Biología

c) Causas de la conducta


El Conductismo Radical entiende que la búsqueda de causas internas del comportamiento proviene de los modelos dualistas precientíficos del comportamiento humano, que veían en el alma el origen del comportamiento. En el nivel de análisis psicológico, descartadas las causas internas de la conducta (como el alma, la mente o la voluntad), nos quedan las causas ambientales. Desde el conductismo radical se entiende que el ambiente puede afectar de tres modos a la conducta: 
  • Como las circunstancias en las que la especie evolucionó (contingencias de supervivencia). 
  • Como la historia de reforzamiento de un organismo (contingencias de reforzamiento). 
  • Como el control del contexto actual (estímulos presentes).
Para proporcionar una explicación completa de cualquier comportamiento, incluidos los innatos, hay que acudir en última instancia al ambiente. No hay que olvidar que parte del ambiente está dentro del propio sujeto, correspondiendo con las estimulaciones privadas. No obstante, las conductas privadas no constituyen una explicación de la conducta, sino que también son conductas que a su vez requieren una explicación. 

d) Metodología utilizada


La metodología empleada por el Análisis del Comportamiento es el análisis funcional, que relaciona variables ambientales con variables conductuales. El Análisis del Comportamiento es, ante todo, una ciencia básica que trata de establecer leyes generales. En palabras de Skinner: 
"Intentamos predecir y controlar el comportamiento del organismo individual. Ésta es nuestra “variable dependiente” –el efecto del que tenemos que averiguar la causa–. Nuestra “variable independiente” –las causas de la conducta– son las condiciones externas de las que la conducta es función. Las relaciones entre variables dependientes e independientes son leyes científicas" (Skinner, 1953, p.35) 

Como en todas las ciencias básicas, el experimental es el método preferido para establecer las relaciones funcionales entre los eventos, debido a las mayores posibilidades de control que nos proporciona. Esto es importante porque, al contrario que en la investigación aplicada o en la práctica clínica, el objetivo inmediato que se persigue no es solucionar un problema, sino saber porqué los sujetos se comportan de una forma y no de otra. 

e) Modelo causal: selección por las consecuencias


La explicación de la conducta proporcionada por el Análisis del Comportamiento está basada en la selección por las consecuencias. El modelo lineal mecánico, empleado por muchas otras corrientes psicológicas, resulta adecuado para explicar algunas interacciones relativamente simples, como la conducta innata y los reflejos condicionados, que en líneas generales siguen un esquema Estímulo-Respuesta. El modelo de selección natural explica la adquisición de las características innatas a lo largo de la historia de las especies (contingencias de supervivencia), pero también explica cómo se seleccionan las distintas conductas en la historia de los individuos según las consecuencias que les siguen. 

f) Generalidad de los principios de la conducta


La investigación continuada en el Análisis Experimental del Comportamiento ha demostrado una extraordinaria uniformidad en los principios de la conducta a través de las especies, las culturas y las edades. Muchos de los estudios están realizados con especies no humanas, como ratas, palomas, monos, etc. La conducta de todas estas especies y la humana no es directamente comparable, ya que todas están sujetas a las influencias particulares de las contingencias de supervivencia. Sin embargo, se ha encontrado que las relaciones funcionales descubiertas se mantienen sin grandes cambios en un amplio conjunto de la escala filogenética. Por ejemplo, el Condicionamiento Clásico y el Operante, o la habituación se han encontrado en animales tan antiguos en términos evolutivos como las babosas marinas. Siguiendo el principio de la teoría de la evolución, también los principios del aprendizaje parecen partir de ancestros comunes para irse complejizando progresivamente. Tampoco hay que perder de vista que las diferencias cuantitativas pueden ser muy importantes. Por eso determinados tipos de comportamientos, como por ejemplo la conducta verbal y la conducta gobernada por reglas, aunque se explican mediante los mismos principios, han merecido una atención especial. En cualquier caso, este es un punto que siempre estará abierto a nuevos descubrimientos empíricos. El programa de investigación del AEC consiste en explicar lo complejo por lo simple de un modo progresivo y parsimonioso, lo que no implica negar las diferencias y novedades donde las hubiera. 
"No se puede decidir en este momento si se justifica o no la extrapolación. Es posible que existan propiedades de la conducta humana que requieran una clase distinta de tratamiento. Esto solo puede asegurarse aproximándose al problema de manera ordenada y siguiendo los procedimientos acostumbrados en una ciencia experimental. No podemos afirmar ni negar la discontinuidad entre los campos humanos y subhumanos en tanto sepamos tan poco acerca de ellos" (Skinner, 1938, pág. 23).

En resumen, el Análisis del Comportamiento basa en un modelo causal funcional e histórico sus explicaciones sobre la actividad de los organismos. Partiendo de los mismos presupuestos filosóficos que el resto de las ciencias naturales, el Análisis del Comportamiento pretende ofrecer una visión parsimoniosa de toda la conducta, sustentada en un pequeño conjunto de principios simples relacionados sistemáticamente entre sí. Los conceptos teóricos que se utilizan preferentemente son generalizaciones empíricas inducidas a partir de los datos experimentales, como por ejemplo la ley de igualación, y de sus relaciones funcionales se extraerán, a su vez, deducciones e hipótesis sobre nuevos fenómenos del comportamiento, o se extenderán los principios ya conocidos a nuevas situaciones, como ha sido el caso de la conducta verbal
  
Por supuesto estos puntos resumen solamente algunas de las características centrales del AEC. Quedaría casi todo por decir de las líneas de investigación más actuales, de las aplicaciones que ha permitido descubrir y de los análisis conceptuales más profundos. Para encontrar más información, os recomiendo la página Conducta.org


Referencias:


Carrascoso, F. J. (2003). Eventos privados: una reconstrucción conceptual. Apuntes de Psicología, 21 (1), 157-176.

Morris, E. K. (1998). Tendencias actuales en el análisis conceptual del comportamiento. En R. Ardila, W. López, A.M. Pérez, R. Quiñónez y F. Reyes (Compiladores). Manual de Análisis Experimental del Comportamiento. Madrid: Biblioteca nueva.

Pérez, V., Gutiérrez, M. T., García, A. y Gómez, J. (2005). Procesos psicológicos básicos: un análisis funcional. Madrid: Pearson Prentice Hall

Skinner, B. F. (1938). La Conducta de los Organismos. Barcelona: Fontanella, 1975.

Skinner, B. F. (1953). Ciencia y Conducta Humana. Barcelona: Martínez Roca, 1986.

Skinner, B. F. (1981). Selection by consequences. Science, 213, 501-504.

16 enero 2015

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“Nuestro cerebro nos engaña”… ¿Seguro?


El pasado domingo, como empieza a ser una cita obligada, me atrincheré en mi sofá, tome mi bol de palomitas, le di al botón de encendido de “la caja tonta” y me dispuse a pasar un rato absorto en uno de los mejores programas, desde mi modesto punto de vista, en el panorama televisivo actual: “Órbita Laika”. Este interesantísimo programa de divulgación científica ha traído aire fresco en el pútrido panorama televisivo, siendo uno de los buenos ratos que me reservo a lo largo de la semana. Entre las diferentes secciones del programa el más destacado fue la aparición de mi respetada y admirada @ClaraGrima, ¿Qué curiosidad matemática me tendría reservada hoy? Sin duda y conociendo su trayectoria no me dejaría indiferente, y como siempre me recordaría de nuevo por qué no estudié más matemáticas cuando tuve ocasión. ¡Y así fue! Nos iba a explicar la Anamorfosis utilizando, como suele hacerlo, curiosidades y recursos didácticos de extraordinaria creatividad (http://www.rtve.es/alacarta/videos/orbita-laika/tu-cerebro-engana/2949096/)

Pero hubo un momento algo que me chirrió al introducir una idea que no puedo menos que clasificar como #punsetada: “Nuestro cerebro nos engaña”


Pero antes de explicarme apelo a la actitud crítica y escéptica de la autora y a su sentido del humor. Además vaya por delante: mi mayor respeto y admiración al trabajo de Clara Grima en el campo de la divulgación científica y por su trabajo, ejemplo para muchos de cómo hacer un buen trabajo. Por otro lado entiendo que la divulgación científica a veces exige licencias poéticas para llegar al gran público y hacerse interesante y amena, a cambio de perder en ocasiones cierta precisión y rigurosidad. Por último además soy consciente que la #punsetada no es causada ni original de Clara, sino que ella ha sido víctima de una pseudoexplicación que muchos neurocientificos han (hemos, todos tenemos un pasado) extendido y que se ha ido popularizando.

Afirmar “Nuestro cerebro nos engaña” esconde una de los peores males que entiendo tenemos en ciencia y sobre todo a aquellas que se encargan de estudiar a la especie humana: el dualismo. La concepción dualista del ser humano es casi tan antigua como nuestra cultura, y es especialmente poderosa en el pensamiento judeo-cristiano. Hace unos mil setencientos años, Agustín de Hipona (San Agustín para los Católicos) escribió en su “Ciudad de Dios” (11.26):
“Sin ninguna engañosa representación de imágenes y fantasmas, estoy absolutamente seguro de que yo soy, y que lo sé y me deleito en esto. Con respecto a estas verdades, no tengo temor de los argumentos de los Académicos, que dicen: «¿Y qué sucede si eres engañado?» Porque si soy engañado, es que soy. Porque quien no es, no puede ser engañado; y si soy engañado, por esta misma razón soy”.
Descartes se impregnó de la obra de Agustín de Hipona y fue uno de los primeros filósofos que lo desarrollaron y le dieron forma académica en su famoso dualismo alma-cuerpo, y su extensión en mente-cuerpo que posteriormente fue heredado por la psicología cognitiva, importándola a las neurociencias. Piénsalo; decir: “Nuestro cerebro nos engaña” es asumir que el cuerpo engaña a nuestra mente. Es asumir que una cosa es nuestro cerebro y otro somos “nosotros”. El cerebro te engaña a “ti”, porque “tú” eres distinto de tu cerebro”. Esta idea obviamente no es de Clara Grima, ella solo traslada una idea muy extendida y defendida por buena parte de las neurociencias actuales. Neurocientíficos tan considerados y respetados como Oliver Sack, Ramachandran o Damasio son un buen ejemplo de autores que defienden y se han encargado de extender esta idea. Pero si los vemos con ojos escépticos y críticos, y bajo una mirada científica, esta idea carece de toda lógica. No hay un “algo” dentro de nosotros (alma, mente, conciencia, ello-yo-superyo, etc.) y otra cosa “fuera” (cuerpo, soma, conducta, cerebro, etc). Si así fuera debe ser observado, demostrado y medido, cosa que es del todo imposible. El dualismo es a la psicología y a las neurociencias lo que el geocentrismo es a la astronomía o lo que el vitalismo o el creacionismo es a la biología, una mezcla entre concepciones culturales y errores de percepción.

El lector puede pensar: “Bueno Lorca, es una licencia que se toma la autora, es una forma de hablar, tampoco hay que ser tan cerrado de “mente”, hay que ser algo más flexible y no estar tan encorsetado ni tan estricto, todos sabemos que no son cosas diferentes”. Bien aquellos que penséis así podéis dejar de leer esta entrada, porque lo que viene a continuación carece de interés para vosotros. Los que penséis que quizás merece la pena darle una “pensada” y mantener una actitud escéptica a lo que decimos, podéis ver esta situación como una oportunidad para aprender y reflexionar sobre lo que decimos y a hacemos en neurociencias.

Deberíamos dejar de usar expresiones como “el cerebro provoca….”, “el cerebro produce…”, “el cerebro percibe….”, “el cerebro piensa…”, como si el sistema nervioso tuviera leyes y personalidad propia. “No soy yo, es mi cerebro!”, “Es que mi cerebro me provoca que …”, “Otra vez me ha engañado”, “El cerebro nos juega malas pasadas”. Estas expresiones además de ser falsas explicaciones pseudocientificas o entiéndase #punsetadas, nos meten en líneas explicativas a los fenómenos sin salida. Son una herencia directa de este pensamiento dualista carente de toda base científica. Además al atribuir la causa al cerebro en exclusiva, lo situamos en el foco de la explicación causal, y corremos el riesgo de olvidar otras variables igualmente relevantes en la explicación de las ilusiones perceptivas y muchos otros comportamientos.

Lo interesante de este error conceptual es su posible origen. Es un error de “Juego de Lenguaje”. ¿Porque acabamos diciendo cosas por el estilo? Fue Freixa (2003) quien nos puso la llamada de atención sobre esta falacia heurística. Él vino a denominarlo como la acción de “Cosificar” las acciones. Nosotros hacemos una acción, como por ejemplo percibir un objeto. Pero percibir es una “acción”, dicho de otra forma, un verbo: se percibe. Pero de pronto en un juego de lenguaje y por extensión de los significados que nos permite nuestro rico lenguaje, no hablamos de percibir sino de “percepción”. Ya no es un verbo sino un sustantivo. Ya no es una acción sino un objeto. “La percepción provoca patrones”. “La percepción de nuestro cerebro provoca patrones”. Acabamos de cosificar y provocar un error de inferencia. De esta forma “no pensamos sobre algo”, sino que “tenemos un pensamiento”, no “hablamos sobre algo” sino que “tenemos un lenguaje”, no “atendemos a un objeto” sino que “tenemos una atención”. Imaginaros esta situación en otras acciones: esta mañana me estuve afeitando, por lo que tenemos un “afeitador”; he estado conduciendo por los que tengo un “conductor”, estuve corriendo esta tarde y por ende tengo un “runner dentro de mí”. ¿Pero de verdad tenemos una percepción, una memoria, un lenguaje, un afeitador, un conductor y un runner? Pero ¿dónde? La repuesta está clara: ¡dentro de mí! Bueno, la verdad que decir dentro de mí no tiene mucho sentido. Está en nuestro cerebro. #IroniaModoOn

Llegados a este punto algunos podéis pensar: “Bueno Lorca, vale es un error conceptual pero ¿qué daño puede hacer?, mientras sirva para explicar el fenómeno, tampoco tiene tanta importancia, es una manera de hablar”. Me temo que no puedo compartir esta postura. El hecho de dar causalidad al cerebro como “un único agente de las acciones” provocamos que se dejen fuera otras variables importantes y necesarias para explicar una acción o conducta. Utilizando un axioma matemático: “el cerebro es necesario pero no suficiente” para que se realice una conducta. Siguiendo con el ejemplo que nos presentaba Clara Grima, el acto de percepción visual, como por ejemplo las lineas paralelas, exige una acto de aprendizaje y por extensión tienen una influencia de la cultura. El aprendizaje es fundamental para que creen los patrones perceptivos (por ejemplo Segall, Campbell y Herskovi, 1968). Son extensos y clásicos los trabajos sobre las ilusiones ópticas y de percepción (como por ejemplo las ilusiones de Muller-Lyer) y como se van aprendiendo y bajo qué condiciones. Para que se dé la ilusión de las líneas paralelas no basta con un cerebro, sino que debe aprenderse un patrón para que luego se perciba. ¿Cómo se aprende?, ¿de que variables depende?, ¿cuando y como se aprende ese patrón?, ¿bajo que condiciones?, ¿todos lo aprendemos igual?, ¿Por qué?, ….. Sinceramente, ¡decir que no es apasionante!

De esta manera, el "Dualismo" y la acción de "Cosificar" acciones y conductas son algunos de los errores explicativos más frecuentes en el estudio del Sistema Nervioso y que deberíamos empezar a ser especialmente cuidadosos y rigurosos, sobre todo si queremos avanzar en el estudio tan apasionante del Cerebro. Sin duda cuando nos hacemos bien las preguntas y damos bien los pasos se nos abren caminos de estudio mucho más apasionantes y curiosos, a pesar de perder algún que otro titular impactante.

PD: Muchos no estaréis de acuerdo conmigo, cosa que celebro. 

PD 2:Recordar que si me paro a escribir un post como éste lo hago porque me interesa y me apasiona lo que hacéis, si no fuera de esa forma no hubiera invertido tiempo en hacerlo. Discuto contigo porque me interesa tu opinión :-)

01 enero 2015

Año nuevo, propósitos nuevos: Columbus, el LABPEX y algunas cosas más




Ya ha llovido desde el III Congreso SAVECC, que supuso el final de nuestras merecidas "vacaciones" y el inicio de un curso distinto a todos los demás. Algunos de los que escribimos habitualmente aquí hemos iniciado un nuevo camino de aprendizaje fuera de la Universidad de Huelva y del Laboratorio de Psicología Experimental en el que tanto hemos disfrutado.

En unos meses hemos visto a nuestros compañeros recoger los frutos del trabajo del curso anterior. Alberto Hernández y Pilar Cáceres recogieron el premio Sapere Avde que la Universidad de Huelva entrega a los mejores proyectos de investigación de cada facultad, y Miguel Ángel Maldonado fue premiado con el Proyecto Alumno 10C a las mejores trayectorias universitarias. Otros nos hemos instalado en Córdoba, Sevilla, Italia y hasta en Suiza. Algunos proyectos nacen, como la Asociación para el Tratamiento de los Efectos del Cáncer. A otros que ya están en marcha, nos sumamos.

Pero no nos despedimos proque Columbus no se entiende sin el LABPEX, y si algo nos han enseñado Andrés Lorca y Jesús Gómez es que solo no se puede, pero con amigos sí.

De esta manera seguimos avanzando y este año, además de escribir los pensamientos al azar que publicamos a intervalos muy variables, hemos hecho una lista de nuestros propósitos de año nuevo. Como el que se propone dejar de fumar, ponerse a dieta o apuntarse al gimnasio, pero de verdad.

El primero: escribir una serie sobre "aspectos básicos del análisis de la conducta". A cualquier analista de conducta le resultará familiar que compañeros de profesión y legos en la materia nos miren con cara de no entender nada cuando les hablamos. A nosotros nos pasa. Por eso hemos decidido empezar por lo más básico, explicar a qué nos referimos cuando hablamos de "conducta", qué es el análisis funcional, cuáles son sus términos y cómo abordamos determinados fenómenos psicológicos.

Por otra parte, coincidiendo con que algunos de los que componemos este blog nos dedicamos al Análisis Aplicado de la Conducta en el campo de la educación, nos hemos propuesto desarrollar aquí parte de nuestro trabajo diario. Abordaremos el tópico de la Conducta Verbal y también la tecnología del análisis de la conducta que utilizamos diariamente para enseñar nuevas habilidades.

Seguiremos publicando la investigación que se desarrolla en el LABPEX y en el Máster de Investigación en Trastornos Mentales que desde este curso está en marcha en la Universidad de Huelva. Hablaremos también de la Asociación para los Efectos del Tratamiento del Cancer que acaba de nacer en Sevilla y con la que nos sentimos implicados a distintos niveles.
Todo esto en cuanto a contenidos del blog que, aunque sigamos publicando a intervalos variables y en la medida en la que nuestro trabajo nos lo permita, esperamos que se conviertan en contenidos fijos. Como nada de esto está preparado y escribimos y publicamos en riguroso directo, como siempre, estamos abiertos a sugerencias y colaboraciones que podéis enviar a través del correo blogcolumbus@gmail.com o directamente en Twitter y Facebook.

Otras ideas nos rondan la cabeza y, si con todo esto nos queda tiempo, pronto podremos definir nuevos objetivos. Mientras tanto, ¡a disfrutar del nuevo año!

10 septiembre 2014

III Congreso SAVECC


III Congreso SAVECC. Huelva, 18-20 septiembre.


Los días 18, 19 y 20 de septiembre se celebra en la Universidad de Huelva el III Congreso de la Sociedad para el Avance del Estudio Científico del Comportamiento (SAVECC), que tiene como temática general el análisis funcional del comportamiento en sus facetas básica y aplicada. El programa previsto y otra información relevante se puede consultar en la página web del congreso

Desde la Universidad de Huelva, en colaboración con otras instituciones como la Universidad de Sevilla o el Centro Al-Mudarïs, se presentan numerosas contribuciones que abarcan desde la investigación en tareas de evaluación atencional y competencia entre criterios de respuesta en tests de inteligencia, sistemas BCI y de realidad virtual y análisis del patron de respuesta visual en tareas de razonamiento analógico, hasta la investigación en conducta verbal y clases de equivalencias en niños y ancianos o terapia de aceptación y compromiso en grupos de mujeres con fibromialgia.

Además, el día 17 tendrán lugar los talleres específicos "Tecnologías aplicadas a la intervención psicológica en Trastornos del Espectro Autista", "El análisis funcional de conducta en la experiencia clínica y social" y "OpenSesame: Software libre para diseño de experimentos y tareas de evaluación", este último dirigido por nuestro compañero Alberto Hernández Sande.

Esperamos con ganas el momento de presentar nuestro trabajo, y desde aquí os animamos a paticipar en las distintas jornadas del congreso.


23 julio 2014

La cognición de los huecos


En múltiples ocasiones, a lo largo de todo el desarrollo del conocimiento científico, se ha recurrido a dios para explicar los sucesos que no se alcanzaban a comprender. Es lo que se denomina “dios de los huecos”. Incluso Isaac Newton, a pesar de ser considerado como uno de los científicos más brillantes de la Historia por sus aportaciones, recurre a un dios en los límites de su conocimiento al no poder explicar el movimiento de los cometas y los planetas en continúa interacción.




Las principales diferencias que se perciben rápidamente en los científicos a lo largo de la Historia es el momento de la explicación en que dios es convocado. En una encuesta llevada a cabo por el psicólogo James H. Leuba en 1914 se calculó que sólo alrededor de un 58% de los científicos estadounidenses no creían o dudaban de la existencia de un dios. Sin embargo, entre los 400, pertenecientes a la National Academy of Science, el porcentaje de los que no creían o dudaban de su existencia aumentaba a un 70%. En 1998, repitiendo esta medición, el porcentaje era ya de 93.

Es evidente que el progreso científico se ha acelerado en las últimas décadas, especialmente durante el desarrollo de las dos Guerras Mundiales. Este progreso podría estar relacionado con el creciente porcentaje de científicos que ya no recurren a un dios para explicar los vacíos existentes en las teorías. Sin embargo, ¿es posible que haya surgido un nuevo “dios de los huecos” en las disciplinas científicas?

Para intentar responder a esta pregunta hagamos un breve recorrido sobre uno de los conceptos que sigue influyendo fuertemente en la psicología: el concepto de mente. Elegir un principio para una historia nunca es fácil, y siempre va a conllevar pérdidas de información importantes, pero espero que sea suficiente para encender la llama de la curiosidad.

Estamos en el siglo XVII, y un influyente francés estaba terminando de escribir su famosa obra La descripción del cuerpo humano en su última casa en Egmond-Binnen, Países Bajos.  En la obra reflejaba su convencimiento del funcionamiento del cuerpo como una máquina, encajando así las teorías de Galileo y sus métodos. Sin embargo, siendo un hombre religioso, también poseía la convicción de que lo mental no podía ser abordado como una variedad más compleja de lo mecánico. La mente no era algo físico, ni se podía ubicar en el espacio. Tampoco se podía observar, era algo interno. ¿Qué era la mente para él?

René Descartes supuso que mente y alma eran más o menos la misma cosa. Estaba intentando proporcionar una explicación racional sobre lo que para él era un asunto importante: la inmortalidad del alma. Descartes declaró que una de sus intenciones al diferenciar la mente del cuerpo era para refutar a la “gente no religiosa que sólo tienen fe en las matemáticas y no cree en la inmortalidad del alma sin una demostración matemática”.

En sus correspondencias con la Princesa Isabel de Bohemia intentaría describir con más precisión las características y funcionamiento de esta relación entre la mente y el cuerpo, dando como resultado la realización un año más tarde de su obra Las pasiones del alma.



“Aunque el alma está unida a todo el cuerpo, hay una parte específica en el que ejecuta sus funciones más que en cualquier otro. Se piensa que esta zona es el cerebro por su relación con los órganos sensoriales, o el corazón, porque sentimos que es donde están nuestras pasiones. Pero al mirar cuidadosamente creo que puedo ver claramente que la parte del cuerpo en la cual el alma hace su trabajo más directamente es una pequeña glándula dentro del cerebro. El menor movimiento puede alterar el curso de los espíritus que cruzan por el cerebro. [...] Es conocido que todos los movimientos de los músculos así como todas las sensaciones, dependen de los nervios, los cuales son pequeños hilos o tubos provenientes del cerebro y que contienen un aire que llamo “espíritus animales”. El cerebro también contiene estos espíritus. [...] No hay nada intrínsecamente especial en estos espíritus; son simples cuerpos, como cualquier otro excepto por la condición de ser extremadamente pequeños y moverse muy rápido. Nunca se paran en ningún sitio; tan pronto como entran en las cavidades del cerebro, otros salen a través de sus poros.”  -  Las pasiones del alma (1649).

Descartes sugirió que los “espíritus anímales” interaccionaban con el cuerpo a través de la glándula pineal.  Sin embargo, ¿cómo el alma inmaterial interacciona con la glándula pineal? Algunos de sus discípulos como Nicholas Malebranche propusieron una explicación diferente: todas las interacciones entre el cuerpo y la mente requerían la intervención directa de Dios.

Ilustración de René Descartes. Los inputs pasan
por los órganos sensoriales a la glándula pineal del
cerebro, y de ahí al espíritu inmaterial.
Al igual que las ideas de Ptolomeo (100 – 170) y su explicación de un Universo geocéntrico perduraron hasta los descubrimientos de Galileo (1610), las ideas de Descartes continuarían perdurando en la sociedad.

Ha pasado un siglo desde entonces, y un médico alemán teorizaba acerca de transferencias energéticas que debían ocurrir entre todos los objetos de forma natural. Es lo que denominó “magnetismo animal”. Franz Anton Mesmer, a través de sus años de tratamiento con pacientes, supuso que la salud, del cuerpo y de la mente, estarían relacionados con algún tipo de “conexión cósmica”. El procedimiento general de tratamiento con sus pacientes incluía la imposición de manos y la disposición de una cubeta central en la que se sumergían imanes y otros componentes como limaduras de hierro y vidrio molido. Tras varios intentos de demostrar sus principios, abandonó Viena debido a las humillantes demostraciones sin éxito delante de varios respetados médicos. Su estancia en París sin embargo resultó ser lucrativa, en parte debido a su fuerte creencia en la importancia del “magnetismo animal”, y terminó tratando pacientes de clases sociales altas.

La influencia que ejerció en la sociedad parisina seguiría siendo evidente medio siglo después, con la llegada de Sigmund Freud, quien conoció en su estancia en la capital francesa un cuadro de síntomas para el que no se tenía explicación biológica: la histeria. Según Charcot las histéricas eran “pobres desgraciadas sacadas de los considerados servicios de incurables”.  Las mujeres histéricas eran percibidas como simuladoras de síntomas y, por lo tanto, de una enfermedad no existente. Al dar importancia a su tratamiento e inducir síntomas histéricos a través de la hipnosis, se concibió como un problema mental que la medicina tradicional no podía explicar: como no era biológico, debía responder a algo interno, a procesos mentales.

“Debemos considerar si es justificable suponer que la histeria es producida de una forma análoga en otros pacientes, y si el proceso es similar en el que hay una condición distinta y organizada. Debo adelantar en apoyo de este punto de vista el hecho de que en el presente caso, la historia del desarrollo de la enfermedad habría quedado completamente desconocida al paciente y al médico de no haber sido por la peculiaridad de recordar durante la hipnosis […]. Mientras ella estaba despierta afirmó no saber nada de todo esto, por lo que es imposible llegar a la causa en otros casos de un examen mientras el paciente está despierto, ya que no pueden dar ninguna información. […] Cuando la paciente se acostó en su cama, y su consciencia estaba continuamente oscilando entre su estado normal y el secundario, los síntomas histéricos se volvieron manifiestos.”  - Caso Anna O., Estudios sobre la histeria (1895).

Jean Martín Charcor induciendo hipnosis usando una linterna mágica.

Un nuevo salto nos lleva a un terreno mucho más reciente. Poco después de ser testigos de los horrores de la II Guerra Mundial nace una nueva disciplina de la psicología basada en el estudio de los procesos mentales. 

La psicología cognitivista fue el resultado de una reacción ante el conductismo y el método introspectivo de Wundt, aceptando dos premisas: 1. El estudio debe realizarse mediante el método científico; y 2. Existen estados y procesos mentales internos.

“Quiero comenzar adoptando como punto de partida la Revolución Cognitiva. El objetivo de esta revolución era recuperar la mente en las ciencias humanas después de un prolongado y frío invierno de objetivismo.  […] Algunos críticos sostienen incluso, quizá injustamente, que la nueva ciencia cognitiva, la criatura nacida de aquella revolución, ha conseguido sus éxitos técnicos al precio de deshumanizar el concepto mismo de mente que había intentado reinstaurar en la psicología. […] Su meta [refiriéndose a la Revolución Cognitiva] era instar a la psicología a unir fuerzas con sus disciplinas hermanas de las humanidades y las ciencias sociales, de carácter interpretativo.”  - Actos de significado, más allá de la revolución cognitiva (1990).

Jerome Bruner está considerado como uno de los padres del cognitivismo. Participó en la II Guerra Mundial, trabajando en el departamento de psicología del ejército. Sería entonces y a partir de sus experiencias cuando recurriría y le daría importancia a las percepciones, y la influencia de los valores y las necesidades, encontrando ciertos símiles con Viktor Frankl y su libro El hombre en busca de sentido, quien vivió desde dentro el terror de la guerra en los campos de concentración. Se hace patente la existencia de una necesidad por encontrar explicaciones más “humanas” después del horror incomprensible que vivió la sociedad. Impulsado por esta necesidad escribe dos libros (Hacia una teoría animal, 1972; Acción, pensamiento y lenguaje de los animales, 1984) en los que intenta relacionar la existencia de una mente también en los animales.


¿Dios como objeto de estudio?


Aunque me haya dejado a muchos autores por el camino sin mencionar o revisar, la extensión hubiera dado para editar uno o varios libros. Teniendo la intención y objetivo de reflexionar un poco sobre estos conceptos debo parar en algún punto.

Como se explicaba al inicio, se puede comprender y verificar la recurrencia de un dios en los límites de un conocimiento. Ha ocurrido en las ciencias más mecanicistas como la física, pero a pesar de haberse recurrido a ese dios personal, dios no se ha convertido en el centro mismo del estudio. Los físicos no han teorizado acerca de la composición de dios, o de cómo se le podrían aplicar las leyes naturales. Dios es un recurso que se ha utilizado para tapar huecos inexplicables, no el objeto mismo de estudio.

Con lo aquí expuesto, ¿pensáis que la mente es un recurso o el objeto de estudio? ¿Existen las enfermedades mentales? ¿Están suficientemente probados y definidos los procesos mentales? ¿Cuáles son las evidencias empíricas? ¿Cuál sería la diferencia o diferencias (si las hubiera) entre un proceso mental y un proceso conductual? ¿Y entre un proceso mental y un proceso biológico?

Os invito a iniciar un debate en el foro después de la atenta lectura de esta entrada.

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