10 abril 2014

Diseño de caso único. Laberinto Hampton Court


Una de las características principales de los diseños N=1 es que permite la replicación a lo largo de un periodo tan prolongado de tiempo como precise el investigador.

En estas replicaciones, es posible manipular la Variable Independiente (o VI) cuantas veces sea necesario, es decir, ausencia o presencia de la misma. De esa forma se podrá comprobar empíricamente como cambia la Variable Dependiente (o VD) en presencia o ausencia de la VI.

Otro aspecto a destacar de esta metodología es que se puede obtener una relación causal entre ambas variables, siempre que se tenga un nivel alto de control de Variables Extrañas (validez interna en el experimento).

El objetivo de este experimento es comprobar la relación de tipo causal que pueda existir entre la variable independiente (presencia o ausencia de refuerzo) y la dependiente (tiempo de respuesta en recorrer el laberinto).

Método


El sujeto experimental fue un hámster, de 1 año y 4 meses de edad. Se utilizó este tipo de roedor ya que era el que estaba disponible en el momento de realizar el protocolo. El sujeto no estaba deprivado de comida, aunque esta siempre se administraba después de cada sesión, a la misma hora del día y la misma cantidad.

El instrumento utilizado fue una reproducción a escala del Laberinto Hampton Court (Figura 1), que se elaboró para tal actividad.


Figura 1. Aparato y sujeto experimental

El procedimiento en este experimento fue el siguiente; Para determinar el tipo de refuerzo a utilizar, es decir un estímulo que aumenta la probabilidad de la operante, se realizó un procedimiento que consistía en poner cuatro tipos de refuerzo distintos en cada esquina de la caja de meta del laberinto, (pan, lechuga, alpiste y oblea). Se iba rotando en el sentido de las agujas del reloj cada reforzador (todos los reforzadores pasaron por todas las esquinas 15 veces), para controlar los posibles efectos de variables extrañas como la preferencia por alguna esquina. Se tomaron medidas del número de veces que el hámster eligió un refuerzo y en que esquina estaba. A partir de esta prueba se determinó el uso de pan como refuerzo, siguiendo el Principio de Premack.

Los diseños de N=1 se pueden realizar de varias maneras. En este caso, se ha utilizado un diseño de reversión, (la conducta puede regresar al nivel de línea base después de la intervención) e intra-serie (se registra la conducta en un solo individuo, y la efectividad de la intervención se valora mediante la comparación entre las sucesivas fases de esa serie). Ver Barlow y Hersen (1988).

El diseño utilizado (A-B-A) en el experimento consistió en:

  • Fase A: Registro de la VD, en este caso Tiempo de Respuesta (TR) en minutos y segundos invertidos en recorrer el laberinto. En la caja de meta se encontraba el reforzador (pan). Se tomaron medidas repetidas de la VD hasta lograr la estabilidad y establecer la línea base. El criterio de estabilidad no fue establecido a priori sino que se evaluó a través del análisis visual de los resultados.
  • Fase B: Intervención o tratamiento (retirada del refuerzo) o fase de extinción. Se volvieron a recoger medidas repetidas de la VD durante la introducción de la VI, para saber si se habían producido cambios, y compararlas con la línea base de la Fase A.
  • Fase A: Se volvió a administrar el refuerzo y se estabilizó la conducta (línea base), para asegurar que el refuerzo tenía el control sobre la conducta.
Se han realizado 100 ensayos de los cuales 30 han sido realizados en la fase A de reforzamiento, 35 en la fase B de extinción (ausencia de refuerzo) y otros 35 en la fase A de nuevo con reforzamiento. 

Todos los ensayos se daban por terminados si el hámster llegaba al centro del laberinto o una vez pasados 6 minutos no llegaba a la caja de meta. Una vez allí, el hámster permanecía en ella 30 segundos (para que consumiera el reforzador, y que el hecho de sacarlo del laberinto no supusiera un castigo).

Además, se estableció un intervalo entre ensayos (o ITI) de 3 minutos, para controlar posibles variables extrañas como que el hámster se guardara la comida en la boca, para así darle tiempo a comer antes de comenzar con el siguiente ensayo.

Resultados

Como puede verse en la Figura 2, a lo largo de los ensayos en la fase A los TR disminuyen considerablemente (administrando el refuerzo).En los primeros 10 ensayos tarda aproximadamente 2’30”, mientras que en los últimos 10 sólo tarda unos 30 segundos. Es decir, tarda aproximadamente 5 veces menos al final de la fase. 

En la fase B o extinción los TR tienden a aumentar de nuevo, siendo los tiempos iniciales de aproximadamente 30” y al finalizar esta fase de aproximadamente 4’30’’ (es decir, tarda 9 veces más). 

Al terminar con la Fase de extinción, se volvió a someter al hámster a la línea base o fase A. De nuevo se puede observar que los TR disminuyen, haciéndolo además, con bastante rapidez como es propio después de una fase de extinción. La diferencia de tiempos es mayor en esta fase que en la primera, ya que existen una diferencia de aproximadamente 4 minutos entre el inicio y el final de esta fase (es decir, tarda 9 veces menos).


Figura 2. Tiempo hasta la meta en presencia y ausencia de refuerzo.


Vídeo: Ensayo número 79


Discusión

Con este tipo de diseños de N=1 se puede detectar la causalidad como en cualquier diseño experimental, ya que permite elaborar análisis funcionales del comportamiento. En este caso, se demuestra que la presencia del reforzador influyó notablemente sobre la conducta del sujeto. Estos diseños permiten aplicar de forma flexible cualquier nivel de la VI en la fase del experimento que más convenga, o donde los datos previamente obtenidos indiquen. Por otro lado, los diseños de caso único permiten tener un alto grado de control de variables extrañas. 

De este modo, manipulando los niveles de la VI (presencia o ausencia de refuerzo) se pueden observar los diferentes valores obtenidos en la VD, lo cual indica una relación funcional entre VI-VD. Todo ello posibilita identificar las variables de las que la conducta es función, además de proporcionar una alta validez interna. 

Sin embargo, al realizar este experimento con un solo sujeto, la validez interna de este estudio es limitada. Esto podría mejorarse si se replicara este tipo de experimentos con tres o más sujetos, tal y como señalan Logan, Hickman, Harris y Heriza (2008). Estos autores clasifican en 5 niveles de evidencia los diseños de N=1, según el número de sujetos en los que se replica el estudio, la aleatorización o no de los mismos y el tipo de implementación de las fases del experimento.
  

Referencias

Barlow, D. y Hersen, M. (1988). Diseños experimentales de caso único. Barcelona: Ediciones Martínez Roca, S. A.

Logan, L., Hickman, R., Harris, S., & Heriza, C. (2008). Single-subject research design: recommendations for levels of evidence and quality rating. Developmental Medicine & Child Neurology, 50, 99-103.




Miguel Ángel Maldonado Herves                                                                          Grupo Columbus
Mª Pilar Cáceres Pachón
Jesús Gómez Bujedo

31 marzo 2014

Derivación de relaciones de equivalencia en ancianos con y sin deterioro cognitivo

Se suele utilizar con frecuencia el procedimiento de clases de equivalencia para estudiar las relaciones que establecen las personas entre estímulos que inicialmente eran arbitrarios. Cómo se produce este aprendizaje y de qué manera influye en el comportamiento de las personas, sobre todo en el lenguaje, cobra bastante interés. Esto se debe a que es un tipo de conducta novedosa que implica, generalmente, reglas verbales, y de la que se derivan otras conductas no entrenadas previamente.

Las relaciones de equivalencia se definen mediante estímulos que aparentemente no guardan relación entre sí, y que cuando se crea una relación entre ellos es totalmente arbitraria. Lo curioso de este tipo de aprendizaje es que al entrenar soló una relación (AB o BC), se derivan otras no entrenadas previamente (Sidman, 1982). La relaciones que emergen (derivan) de las directamente entrenadas son simetría (BA y CB), transitividad (AC) y equivalencia (AC).

Como puede verse en el siguiente esquema, las líneas continuas indican las relaciones directamente entrenadas, y las líneas discontinuas muestran aquellas relaciones que se derivan del aprendizaje anterior. Es decir, se quiere enseñar a un niño que “uno” es “1”, y que “1” es “one” (relaciones entrenadas). Lo que ocurre a continuación es que se deriva que “1” es “uno”, que “one” es “1”, que “uno” es “one” y que “one” es “uno” (relaciones no entrenadas).




Aunque este tipo de relaciones han sido bastante estudiadas en niños y adultos, poco se sabe acerca de ellas en las personas mayores. En un estudio de Pérez-González y Moreno-Sierra (1999), se comprobó que las personas mayores (con edades comprendidas entre los 66 y 74 años), también aprenden las discriminaciones condicionales sólo que a un ritmo más lento (necesitan más ensayos), si se les compara con los jóvenes. Es decir, una persona adulta necesitó entre 27 y 45 ensayos (hasta conseguir el criterio), y los ancianos entre 123 y 284 ensayos.

Por otro lado, también se han realizado estudios con personas diagnosticadas con Alzheimer en grado severo utilizando el procedimiento de relaciones de equivalencia (ej. Steingrimsdottir y Arntzen, 2011). Se comprobó que estas personas sí aprendían, pero sólo las relaciones directamente entrenadas. En la prueba no consiguieron derivar las nuevas relaciones a partir de las que habían aprendido. En el resto de ellas (fases de prueba), los participantes no consiguieron aprenderlas. En el ejemplo explicado anteriormente, los sujetos no aprendían que “1” es “uno”, ni que “one” es “1”, ni que “uno” es “one” y ni que “one” es “uno”.

Cabe destacar una investigación (Gallagher y Keenan, 2009) que se realizó utilizando el procedimiento de las relaciones de equivalencia, pero midiendo el deterioro cognitivo con el Mini Mental Status Examination (MMSE). Este tipo de pruebas se utiliza para realizar una evaluación rápida del estado de los procesos cognitivos de las personas. El MMSE consta de 11 preguntas, con un total de 30 puntos. Esta prueba indica deterioro cognitivo a partir de 24 puntos o menos. El estudio realizado por Gallagher y Keenan mostró que las personas que puntuaban 27 o más en el MMSE resolvían las relaciones de equivalencia sin problemas. Pero quienes puntuaban por debajo de 27, no conseguían derivar estas relaciones.

Por lo tanto, la pregunta que surge ahora es: ¿qué ocurre entre las puntuaciones 27 y 24 del MMSE, que esta prueba no es sensible, y sin embargo las relaciones de equivalencia si? Pero, ¿qué es lo que registra?

A raíz de estas cuestiones, se planteó realizar una investigación para intentar averiguar qué ocurre. Se pretende comparar a personas mayores de 65 años sin deterioro cognitivo (24 o más en MMSE) y personas con deterioro cognitivo (24 o menos en MMSE), en una tarea de aprendizaje utilizando el procedimiento de relaciones de equivalencia.



Referencias

Gallagher, S. y Keenan, M. (2009). Stimulus equivalence and the Mini Mental Status Examination in the elderly. Europeanjournal of behavioranalysis. 10(2), 159-165.

Pérez-González, L. y Moreno-Sierra, V. (1999).Equivalence class formation in elderly persons. Psicothema. 11(2), 325-336.

Sidman, M. & Tailby, W. (1982). Conditional discrimination vs. matching to sample: An expansion of the testing paradigm. Journal of the Experimental Analysis of Behavior, 37, 5-22. Conditional discrimination vs. matching to sample: an expansion of the testing paradigm.

Steingrimsdottir, H. y Arntzen, E.(2011). Using conditional discriminationProcedures to study rememberingIn an alzheimers patient.BehavioralInterventions, 26, 179-192.




Grupo Columbus                                                                                         Pilar Cáceres Pachón
                                                                                                                   pipicp89@gmail.com



16 marzo 2014

I Encuentro de Jóvenes Analistas de Conducta. Sevilla, (15/03/14)




Investigadores, alumnos, colegas y terapeutas, expusieron sus trabajos e investigaciones en este encuentro, creando un espacio de debates, propuestas y nuevos lazos entre los distintos compañeros que investigan sobre la modificación de conducta y otras áreas afines de la psicología. Una jornada cargada de ideas sorprendentes y con trabajos propios de grandes futuros profesionales e investigadores. Una reunión que fue muy productiva, dinámica, profesional y sobre todo divertida. Con gente maravillosa, con ganas de aprender, saber y mejorar sobre lo que están trabajando.

Además contamos con la experiencia de los centros Al-Mudarïs y Planeta Imaginario, expertos en la modificación de conducta en niños con trastornos del espectro autista y otros trastornos del desarrollo. Y por supuesto con la colaboración de SAVECC y la participación de nuestro, ya famoso, grupo Columbus

Sin duda un encuentro cargado de ideas y del que ya se habla de repetir. ¡Felicidades a la organización por todo el esfuerzo!















29 enero 2014

Decir adaptativo no es adaptativo

Desde hace un tiempo, mi interés por la filosofía analítica, la conducta verbal y las cosas bien hechas (o bien dichas) ha incrementado por  culpa de ciertos señores que me han estimulado y propinado golpes de ideas con las que juego a pensar. Mi favorita: aquella en relación al uso del término adaptativo en psicología.

Este término, en mi opinión, se usa con unas connotaciones muy diferentes a las dadas en su origen. A veces su uso es inocuo para el objetivo que persigue, otras, sin embargo, me parece forzado e inadecuado porque no es ni sitio (nivel de análisis) ni momento (ontogenia) para su uso ni nos aporta nada (análisis funcional).


Adaptación Biológica:

Antes de hablar sobre papá y mamá tenemos que hablar de los abuelos. En biología, el término adaptativo o rasgo adaptativo reúne las siguientes peculiaridades:

a)  Definición: rasgo diferencial que en competencia o coexistencia con otros rasgos (fisiológicos y/o conductuales) ha tenido incidencia diferencial sobre el éxito reproductivo y la transmisión de características genéticas a la descendencia.

b)  Tipo de análisis: Se trata de un análisis retrospectivo, a posteriori. Nunca se puede determinar qué será adaptativo a priori.

c)   Etiqueta: Se trata de una etiqueta que nos hace referencia a una evidencia independiente. (La presencia de Hemoglobina mejora el transporte de oxígeno en sangre y tuvo repercusión sobre la probabilidad de supervivencia y éxito reproductivo, lo cual fue adaptativo). Describe, resume un hecho, no lo explica.

d)   Rasgos adaptativos: Son explicados por la historia de selección, las consecuencias de una especie. Decir adaptativo no basta. Tenemos que exponer las características de selección por consecuencias (historia evolutiva) que dotarán de sentido a la explicación.

e)   Conclusión: Adaptativo es una etiqueta con valor descriptivo y nunca causal. Para hallar la explicación de un rasgo adaptativo debemos apelar o analizar la historia de selección por las consecuencias.


Selección por consecuencias: Biología y Psicología.

El término reforzador (Skinner, 1953), también se trata de una evidencia independiente que determinamos retrospectivamente. Una vez que se produce el fenómeno o el efecto lo etiquetamos, según proceda, como evento reforzante o rasgo adaptativo. Esta introducción nos interesa porque el análisis experimental de la conducta (AEC) toma el modelo funcional o selección por consecuencias como explicación válida y análoga para el comportamiento (Skinner, 1966 y Skinner, 1981), aunque también existen críticas a este planteamiento (Tonneau, 2000).



El comportamiento humano es el producto conjunto de (a) las contingencias de supervivencia responsables de la selección natural de las especies y (b) las contingencias de reforzamiento responsable de los repertorios adquiridos por sus miembros, incluidos (c) las contingencias especiales mantenidas por un evolucionado entorno social” 1981, 502.

Ahora bien, la relación entre la biología y la psicología no es total y cada nivel tiene determinadas características que las identifican y diferencian (Skinner, 1981).

Los tres niveles de variación y selección tienen su propia disciplina, la primera, la biología, la segunda, la psicología, y la tercera, la antropología. Sólo el segundo, el condicionamiento operante, se produce a una velocidad a la que se puede observar de momento a momento. Los biólogos y antropólogos estudian los procesos mediante los cuales se presentan variaciones y son seleccionados, pero se limitan a reconstruir la evolución de una especie o de la cultura. El condicionamiento operante es la selección en curso” 1981, 502

Usos del término Adaptativo en Psicología.

En psicología, determinados comportamientos se etiquetan como adaptativos por varias razones. Las más generales y usadas, supongo. Por un lado, la corriente aplicada etiqueta los comportamientos adaptativos como aquellas conductas relacionadas con las habilidades sociales y de autonomía personal o incluso como adaptación al medio (Luciano y Gil, 1993).

Conducta adaptativa: Es definida como la efectividad o grado con el que un individuo realiza las funciones de independencia personal y responsabilidad social, esperados para su edad y grupo cultural”

En esta ocasión estamos etiquetando un conjunto de comportamientos que formarían una categoría de evaluación concreta que facilitaría la formación, el intercambio de información y la comunicación entre profesionales. Es una etiqueta sin más, no intenta añadir ningún tipo de explicación. Similares en su uso seríanlas habilidades sociales, autonomía personal, etc.

Veá. J. J (1990) afirma que existen dos tipos de adaptación una filogenética y otra ontogenética. Esta última correspondería al comportamiento, aprendizaje o adaptación.

Podemos describir, como hemos indicado, estas modificaciones del comportamiento como un proceso adaptativo. Este proceso consiste <<en descubrir>>, por parte del organismo, cuál es la relación que proporciona una determinada situación ambiental, entre el comportamiento y sus consecuencias, guardar este conocimiento y poderlo emplear en situaciones similares. Al conjunto de procesos implicados en este descubrimiento y su aplicación le llamamos aprendizaje. En otras palabras, la adaptación supone un conocimiento de las características del medio y la posibilidad de aplicar este conocimiento. Por este motivo, si la conducta de los organismos sirve para facilitar su supervivencia, esta conducta debe modificarse en relación no sólo de su estado interno, sino también en relación a los cambios ambientales”. (la negrita es mía). 1990, 444.

Esta connotación no parece ser muy común en psicología, aún así me parece interesante analizarla porque contiene graves errores conceptuales. Recurre a términos mentalistas “descubrir”, “conocimiento”, “estado interno” para describir cómo un organismo emite una operante y cumple un determinado criterio (en este caso serían los criterios de novedad y efectividad, propios de la conducta derivada o novedosa). Además, el autor erra al usar de forma teleológica el lenguaje, nunca una rasgo adaptativo puede “servir para”, ni un rasgoes adaptativo, simplemente lo ha sido. Aquí debemos situar la expresión “se adapta al medio”, “toma la forma de”, “se adecúa a las exigencias del medio”. En este apartado, adaptativo no sería más que el cumplimiento de determinados criterios que los científicos proponen. Adaptación como adecuación o cumplimento de criterios/exigencias.

Y está el último uso, mi favorito: Cuando la función de un comportamiento es valorada socialmente como adecuada (o no) a la norma imperante o contexto puntual, diciéndose, entonces, que la emisión de dicho comportamiento es adaptativo por que aumenta las probabilidades de supervivencia.

Había un rey que gobernó en su reino.
Justo en el medio del reino había un pozo.
Ahí era donde todos bebían.
Una noche, una bruja apareció...
y envenenó el pozo.
Y al día siguiente, todos bebieron de ahí, menos el rey...
y todos se volvieron locos.
Salieron todos juntos a la calle y dijeron:
“Tenemos que deshacernos del rey porque está loco”
Y entonces esa noche, él bajó y bebió del pozo.
Y al día siguiente toda la gente se alegró...
porque su rey había recuperado la razón.
Serpico, 1973 (Sidney Lumet).

La introducción a cualquier manual de psicopatología debería empezar con esta brillante cita de Serpico. El hecho que describe puede ser analizado funcionalmente, y de él podemos concluir que la conducta del Rey (enloquecer) es función la “presión” social del contexto (el pueblo loco). Aunque no tenemos acceso a su historia previa (principio de indeterminación), es muy posible que el Rey hubiera estado expuesto a contingencias de reforzamiento mediante las cuales aprendió a escapar/evitar ciertas situaciones aversivas (reforzamiento negativo). Por lo tanto, el Rey, para evitar que pudieran tomar represalias contra su persona, decidió beber del pozo para “sanar”.

Podríamos afirmar, sin miedo a equivocarnos, que a grandes rasgos el comportamiento del Rey estaría explicado. ¿Necesitamos algo más que nuestro análisis funcional? A nivel psicológico, rotundamente No.           Pero esta rotundidad no es ni común ni compartida, me temo. El error se produce cuando se mezcla la selección por consecuencias (Skinner, 1981), que tiene lugar a nivel biológico (filogénesis) y la selección por consecuencias a nivel conductual (ontogénesis).

Cuando los miembros de una especie comen ciertos alimentos simplemente porque comer ha tenido valor para la supervivencia, la comida no tiene que ser, y probablemente no lo es, un reforzador (...) pero cuando, a través de la evolución de las sensibilidades especiales, los alimentos se convierten en refuerzo, nuevas formas de comportamiento se pueden establecer (...) El comportamiento de manera condicionada no es necesariamente adaptativo; alimentos se comen que no son saludables, y el comportamiento sexual fortalecerse, lo que no está relacionado con la procreación” 1981, 501

Si hubiéramos dicho “El rey hizo eso porque es adaptativo” parece que hemos explicado y analizado el fenómeno. Sin embargo, recordemos que adaptativo/reforzador son etiquetas, es la historia previa filogenética/ontogenética la que explica el fenómeno.

 Nuestro análisis psicológico, al igual que el biológico, es retrospectivo y estudia en qué medida se cumplen determinados criterios. Esos criterios son condiciones necesarias pero no suficientes y carecen del mismo valor al cambiar de nivel de análisis. Llegados a este punto tenemos que analizar cuáles son los criterios que se sitúan en la base del uso de esta etiqueta en psicología. 

a) supervivencia,

b) éxito reproductivo y transmisión de características genéticas a la descendencia,

c) si la función de dicho comportamiento es normativa, aceptada o incluso psicológicamente “sana” y

d) las consecuencias sociales de emitir dicho comportamiento.


1. “Un hombre (o una mujer) casado mantiene relaciones sexuales con 10 hombres en Sevilla” y “Un hombre (o una mujer) casado mantiene relaciones sexuales con 10 hombres en Teherán”
2. “Un soldado americano mata a 100 árabes en Irak” y “Un soldado americano mata a 100 árabes en Chicago”.
         
¿Qué determinaría que una conducta fuera adaptativa?, recordemos las premisas del inicio. ¿Qué está determinando ahora que una conducta sea adaptativa?, ¿Las mismas premisas?


En el caso 1, a nivel biológico, podríamos decir que esto puede suponer un éxito reproductivo diferencial en ambos contextos, sin embargo, a nivel psicológico la conducta en uno u otro contexto está mediada por contingencias diferentes. Con lo cual, muchos dirían que en Sevilla sería un comportamiento adaptativo mientras que en Teherán no. Pero esta explicación es banal, superficial y sencillamente demasiado simplista. Sólo un análisis funcional nos aportaría las claves para comprender el fenómeno y conseguido eso, decir si es adaptativo o no es irrelevante. En nuestro ejemplo número 2, la conclusión sería similar. En este caso nos centraríamos en la supervivencia del individuo.

Las contingencias de reforzamiento y castigo (en relación a la supervivencia y éxito reproductivo) se sustituyen, erróneamente, por el término adaptativo/no adaptativo.

Y hay más, es tal la confusión que a veces se intenta usar el término en negativo. En la psicología aplicada, se refieren a conductas desadaptadas a aquellas que tendrían una función inadecuada a ojos del terapeuta y/o la sociedad en general. En el II congreso de SAVECC (Madrid), hubo cierta controversia respecto a este asunto. Las conductas tienen una función para la persona y eso es verdad por definición. Ahora bien, la terapia se instaura para cambiar dicha función porque un ambiente externo y experto (terapeutas) considera que dicha función no es adecuada, “buena” o ajustada al medio. Una cosa es el determinismo, el control de la conducta, la función psicológica y otra cosa es cómo nos referimos (verbalmente) a la función.



Según este enfoque, la conducta es concebida de manera dimensional, señalando que la conducta normal y anormal no son cualitativamente diferentes, sino distintas gradaciones a lo largo de un continuo (Eysenck, 1956). Según esto, la terapia va dirigida a la conducta anormal (desadaptativa) manifiesta y observable, así como a las encubiertas (emociones y verbalizaciones implícitas) que están causando malestar o desadaptación”. 1998, 2.

En este sentido, Castañeda (1998), argumenta que estas conductas estarían bajo las mismas leyes de aprendizaje que la conducta “adaptativa o normativa”, que el objetivo terapéutico es la modificación de dichas conductas para fomentar conductas socialmente deseables.

En resumen, podemos encontrar que el uso de la etiqueta conducta adaptativa, en psicología es un caos, carente de rigurosidad y de un análisis conceptual adecuado. Entre sus usos variados se encuentra: a) categoría diagnóstica, b) etiqueta del cumplimiento de un criterio (variabilidad conductual y novedosa, por ejemplo) camuflada en constructos como inteligencia o aprendizaje, c) etiqueta de conductas inadecuadas en la práctica clínica (trastornos de conducta), d) sustituto de las contingencias de reforzamiento (mediación cultural).

Conclusión. El análisis experimental del comportamiento destaca por su rigurosidad, parsimonia y elegancia a la hora de explicar la conducta. Este tipo de regulación verbal, lejos de aportar información a nuestros análisis funcionales, los ensombrece y los sustituye por explicaciones simplistas. Aunque la selección por consecuencia es un modelo explicativo compartido por niveles de análisis no hay que perder la perspectiva funcional. Para que algo sea adaptativo tuvo que serlo con anterioridad. Aún así, eso es biología y a mí lo que me interesa es el comportamiento. Comportamiento y nada más.


Objetivo del post: Que mi reflexión sea el punto de partida para ser críticos con los términos híbridos, no técnicos, que usamos en psicología, e instauremos un debate dónde todos aprendamos. 

Nota: Faltan un par de referencias. Si alguien tiene interés por consultar las que faltan que se ponga en contacto conmigo.

Luis Ignacio De Amores Cabello.

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Referencias:

Skinner, B. F. (1953). Science and Human Behavior. Nueva York, Macmillan.

Skinner, B.F. (1966). The Phylogeny and Ontogeny of Behavior. American Association for the Advancement of Science. 153, 1205-1213.

Skinner, B.F. (1981). Selection by Consequences. American Association for the Advancement of Science.213, 501 – 504.

Veá, J.J. (1990). Variabilidad conductual y comportamiento adaptativo. Revista de Psicología General y Aplicada. 43, 443- 449.



23 diciembre 2013

John Watson: En busca de la cita perdida



John Broadus Watson es uno de los personajes más carismáticos y citados de la historia de la psicología. En 2013 se cumplen 100 años de su manifiesto conductista, dónde se exponían las principales características de lo que para él debía ser una ciencia natural del comportamiento. Jesús Gómez Bujedo (@JGbujedo), en la conferencia inaugural del II Congreso SAVECC, expone brillantemente cuáles eran las principales circunstancias que rodeaban al conductismo de la época y qué repercusión tiene  dicha obra en la actualidad. 

Esta entrada está motivada a raíz de escuchar un programa de radio de laUNED en el cual se repasaban los 100 años del conductismo. En este programa se toma una cita de Watson de forma descontextualizada para realizar una crítica al Conductismo Watsoniano. Esa crítica sería interesante si hiciera honor a la verdad, pero como queda reflejado en el programa no es así.

La cita es tomada de un libro  escrito por Watson en 1930, Behaviorism.

“Dadme una docena de niños sanos, bien formados, para que los eduque, y yo me comprometo a elegir uno de ellos al azar y adiestrarlo para que se convierta en un especialista de cualquier tipo que yo pueda escoger -médico, abogado, artista, hombre de negocios e incluso mendigo o ladrón- prescindiendo de su talento, inclinaciones, tendencias, aptitudes, vocaciones y raza de sus antepasados”  1930, pág 104.

Sin embargo, si la cita se expone de esta forma se desvirtúa y descontextualiza el argumento de Watson. Esto no parece ser un problema para aquellos que no son afines a esta forma de entender la psicología. La cita sigue así:

“Voy más allá de mis hechos, y lo admito, pero también lo han hecho los defensores de lo contrario, y lo han hecho durante muchos miles de años”  1930, pág 104.

Y no es problema porque realmente les viene bien que Watson escriba algo así, pues tienen una cita de uno de los máximos exponentes de la psicología conductual a la que pueden recurrir una y otra vez para hacer una crítica al conductismo en cualquiera de sus variantes.

Antes de finalizar esta breve entrada, les animo a que realicen una búsqueda rápida con las siguientes palabras clave: Watson, docena, niños, conductismo y/o palabras similares. Comprueben ustedes mismos si los trabajos, páginas webs, blogs, twits etc., incluyen la cita en su totalidad.


¿Conclusiones...?


Luis Ignacio De Amores Cabello. 
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Referencias:

Watson, J. B. Behaviorism. (revised edition). University of Chicago Press, 1930.